domingo, 14 de enero de 2018

Tarta mousse de café con cobertura de chocolate, avellanas y dulce de leche



   

     Tarta mousse de café con cobertura de chocolate, avellanas y dulce de leche









        Ingredientes
   

Base de bizcocho de chocolate  (molde desmontable 23 cm)

100 g de chocolate negro
100 g de mantequilla sin sal
80 g  de azúcar 
2 huevos L a temperatura ambiente
1 cucharadita extracto de vainilla
20 g  de harina de trigo (no es un error, son sólo 20 g)
1 cucharadita de levadura en polvo Royal
1 pizca de sal (apenas unos granos)

Mousse  de café

100 ml de café expreso 
100 g  de azúcar
250 g  de queso mascarpone
500 ml de nata líquida para montar
6 hojas de gelatina  (10 g de gelatina en polvo)

Decoración

50 g avellanas picadas
1 tableta de chocolate pequeña del que más os guste, hecha virutas con el cuchillo (Yo usé uno con café 150 g)
4 o 5 cucharadas de dulce de leches diluidas con un poquitín de leche para que se ponga más líquido 
(calentarlo unos segundos en el microondas ayuda)

      Preparación

Base de bizcocho

Pon a precalentar el horno a 180 ºC, calor arriba y abajo.
Forra con papel de horno un molde de 23 cm desmontable y con una brocha úntalo de mantequilla.

En un tazón funde la mantequilla con el chocolate hecho pedazos en el microondas a media potencia, en tandas de 30 segundos para que no se queme el chocolate  y removiendo para que se mezclen bien.

En una fuente grande bate con unas varillas los huevos con el azúcar y el extracto de vainilla.
Añádeles la mezcla de chocolate y mantequilla y bate bien para que se integre.

Finalmente añade la harina, la sal y la levadura y vuelve a batir.
Vierte la mezcla en el molde previamente preparado y mete al horno precalentado 15-20 minutos o hasta que al pinchar con una varilla esta salga casi limpia. Subirá un poco pero luego se bajará y quedará plano, perfecto para la base de nuestra tarta.

Déjalo enfriar por completo en el molde antes de ponerle la mousse encima o esta se bajará con el calor del bizcocho. De hecho recomiendo meterlo en el frigorífico mientras prepares la mousse para asegurarte de que esté bien frío.

Mousse de café

Hidrata la gelatina con abundante agua fría, unos diez minutos. Cuando la vayas a usar escúrrela bien para eliminar el agua sobrante.

Prepara  dos cafés expresos (unos 100 ml de café entre ambos).  Yo usé dos cápsulas de café de L'Arôme descafeinado 08 y da un sabor alucinante. Si no tienes cafetera disuelve en medio vaso de agua caliente tres o cuatro cucharaditas de café instantáneo.


Pon los cafés bien calientes en una fuente e incorpora  la gelatina previamente hidratada y bien escurrida. Bate bien con las varillas para asegurarte de que se disuelve bien la gelatina y no quedan grumos.

Deja que se enfríe un poco, añade entonces el queso mascarpone y bate de nuevo con las varillas hasta que se mezcle bien con el café.

Monta  la nata  bien fría  con las varillas eléctricas bien limpias y secas (yo siempre meto las varillas en el congelador para que estén bien frías ya que ayuda a montar nata).  Cuando esté a medio montar incorpora el azúcar y sigue batiendo hasta que se formen  picos firmes. Hay que andar ligera 
que si no se cuajará la mezcla de gelatina con el café y el queso.

Añade la nata montada a la mezcla de café y queso con movimientos suaves y envolventes para que no pierda aire la nata. Una vez bien mezclados todos los ingredientes vierte el resultado sobre la base de bizcocho. Yo antes de verterla apreté con los dedos el bizcocho contra los bordes del molde para asegurarme de que no se colase por ahí la mousse y estropease el efecto de dos capas que queda tan bonito, también le hice unas rayas con el cuchillo para que penetrase la mousse y se quedase agarrada a la hora de cortar la tarta.

Tapa el molde con film transparente y mételo en la nevera hasta el día siguiente, esto permitirá que la gelatina cuaje bien y que el sabor del café se potencie bien.

 Al día siguiente antes de servirla ponle cuando esté aún sin desmoldar las avellanas por encima repartidas por toda la superficie y el chocolate hecho virutas con un cuchillo.

Decora con unos hilillos de dulce de leche mezclado con un poquitín de leche para que quede más líquido y sea posible repartirlo.
Para desmoldarla pasa un cuchillo con cuidado por todo el filo para ayudarla a despegarse del molde. 

Lo que sobre de la tarta debe conservarse en el frigorífico pues la nata es delicada.


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